
La restauración de las zonas degradadas, la protección de las fuentes hídricas y el reconocimiento de las comunidades rurales son algunos de los compromisos que asumieron Cornare, la Corporación Empresarial del Oriente Antioqueño (CEO), la Universidad Católica de Oriente (UCO) y Masbosques, con la firma de la Declaratoria por la Regeneración del Oriente Antioqueño.
El acuerdo se formalizó al cierre de la Cumbre Glocal REGENERA y busca impulsar una visión conjunta para enfrentar los desafíos ambientales de la subregión. La apuesta es avanzar más allá de la conservación y promover acciones que permitan recuperar los ecosistemas afectados, fortalecer el tejido social y encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la protección de los recursos naturales.
La iniciativa reconoce que la regeneración del territorio no depende de un solo sector. Por eso, plantea la necesidad de articular a las empresas, los gobiernos locales, la academia y las comunidades alrededor de objetivos comunes, con el agua como eje de la planificación regional.
Javier Valencia, director general de Cornare, destacó la importancia de asumir responsabilidades colectivas frente al deterioro ambiental. Entre los propósitos señalados están avanzar hacia una deforestación cero y recuperar la calidad de las cuencas hídricas, dos retos que requieren compromisos concretos y acciones sostenidas.

Desde el sector empresarial, Luz Adriana Baena, subdirectora de sostenibilidad de la CEO, hizo un llamado para que las compañías conviertan su compromiso ambiental en iniciativas que respondan a las necesidades del territorio. La intención es que la sostenibilidad tenga un papel cada vez más relevante en las decisiones y actividades productivas de la región.
La academia también tendrá un papel en este proceso. Wolfy Leandro Ríos, director de posgrados de la UCO, ratificó la disposición de la institución para aportar sus capacidades científicas y técnicas, acompañar las decisiones municipales y contribuir al desarrollo de proyectos que se mantengan en el tiempo.
Otro de los puntos centrales de la declaratoria es el reconocimiento a las familias rurales que protegen los bosques y las fuentes de agua. Jaime Andrés García, director ejecutivo de Masbosques, señaló que la regeneración debe ser productiva e inteligente, e incluir incentivos económicos para quienes cumplen una labor fundamental en el cuidado de los ecosistemas.
Este componente busca que la protección ambiental también represente oportunidades para las comunidades que habitan el territorio y que su trabajo sea reconocido como parte de las soluciones a los desafíos de la región.
Con la firma de la declaratoria, las cuatro instituciones establecen una base de cooperación para impulsar esta agenda ambiental. El desafío ahora será llevar los compromisos a acciones concretas, con continuidad y resultados que puedan reflejarse en la recuperación de los ecosistemas y en la calidad de vida de las comunidades.
La apuesta por la regeneración abre así una conversación necesaria sobre el futuro del Oriente antioqueño: cómo seguir creciendo como región mientras se recupera aquello que hace posible su desarrollo, desde los bosques y el agua hasta las relaciones entre las comunidades y su entorno.




























