
La comunidad de Las Playas ya cuenta con una placa polideportiva renovada, un gimnasio al aire libre y un parque infantil recuperado. La intervención, realizada por la Alcaldía de Rionegro a través del IMER y con el apoyo de la Fundación Pintuco, incorporó además en la cancha elementos que representan la identidad y la historia de este sector.
La renovación hace parte de En la Juega por el Bienestar, un proyecto que contempla la transformación de 14 escenarios deportivos de Rionegro. La particularidad está en que cada uno tendrá una intervención construida alrededor de lo que identifica a la comunidad que lo habita.
En Las Playas, esa historia quedó plasmada en la nueva imagen de la placa. Los caminos y conexiones representan la relación del sector con otros lugares; las costuras hacen referencia a los oficios y a la capacidad de sus habitantes para unir y construir; y los engranajes evocan la actividad comercial y automotriz que durante años ha hecho parte de la vida del sector.
Para definir estos elementos no se partió de un diseño estándar. El proyecto adelantó espacios de conversación con los habitantes para identificar lugares, oficios, actividades y símbolos con los que la comunidad reconoce a Las Playas. De allí surgieron las ideas que luego fueron llevadas a la cancha.

La obra también permitió recuperar buena parte de la infraestructura. Se renovaron las superficies de la placa, se aplicó pintura deportiva y nueva demarcación, se hicieron trabajos en arcos y tableros y se cambiaron las mallas de baloncesto y microfútbol. También se atendieron cerramientos, canoas, bajantes y algunos componentes eléctricos.
En el gimnasio al aire libre se realizaron labores de mantenimiento y recuperación de las máquinas, mientras que el parque infantil y otras zonas del entorno también fueron intervenidos por las cuadrillas del IMER.
La transformación de estos 14 escenarios representa una inversión superior a $1.000 millones, con recursos de la Alcaldía de Rionegro, a través del IMER, y de la Fundación Pintuco. Del convenio, el Instituto aporta cerca del 76 % y la Fundación el 24 %, además de recursos adicionales destinados a la recuperación de los espacios.




























