
56 mil millones de pesos y el uso de drones y helicópteros fueron necesarios para poner en operación la línea San Lorenzo -Calizas II que lleva energía eléctrica en la zona en la que confluyen el Oriente y el Magdalena Medio Antioqueño.
Fue necesaria la instalación de 18 torres para fortalecer el sistema eléctrico de la zona y atender el incremento de la demanda de energía, dado el crecimiento turístico, el aumento de la industria y el comercio de esta región.
Debido a las condiciones topográficas de la zona entre los municipios de San Luis y Cocorná donde se construyó esta nueva infraestructura, caracterizada además por tener unas coberturas vegetales conservadas y un ecosistema de una gran biodiversidad, EPM con el objeto de brindar protección y minimizar los impactos a esta riqueza natural, implementó el uso de técnicas constructivas no convencionales, tales como el tendido de los conductores mediante el uso de drones, procedimiento que se ha venido incorporando desde hace un tiempo en la construcción de líneas de transmisión de energía, con el fin de reducir al máximo el impacto ambiental.
Con igual objetivo y para evitar el paso de bestias y mulares cuyas caravanas cargadas afectan este tipo de terrenos por la pisada y el arrastre de material, se priorizó el transporte de los elementos constructivos a través de helicópteros que no solo agilizaron los avances de la construcción, sino que además fueron determinantes para reducir y controlar efectos negativos sobre los recursos naturales.
De igual manera, desde el mismo diseño se definieron estructuras con una altura mayor a la convencionales, para garantizar mayores distancias de los conductores al suelo y a las coberturas vegetales, minimizando de esta forma los aprovechamientos forestales. También se diseñaron trazados no lineales por medio de torres de retención que soportan ángulos fuertes, con el fin de respetar el retiro a los cuerpos de agua que hacen parte de la riqueza hídrica de este territorio.




























