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CINCO AÑOS, mil ochocientos veintiséis días, cuarenta y tres mil ochoscientas horas y las víctimas del conflicto armado asentadas en la vía que comunica a Antioquia y Caldas siguen esperando la prometida reparación colectiva con la construcción de la Vía del Renacimiento.

Con motivo del día de las víctimas, el 9 de abril de 2016, más de 3 mil ciudadanos, líderes, periodistas y mandatarios de los municipios del suroriente antioqueño y el norte de Caldas nos reunimos en la vereda Puente Linda de Nariño, Antioquia, justo en la frontera que divide a ambos departamentos.

Allí, llenos de esperanzas escuchamos las promesas en boca de los entonces gobernadores Luis Pérez Gutiérrez y Guido Echeverri, quienes suscribieron un acuerdo público para la pavimentación de vía.  Desde ese momento los habitantes de la zona, comenzamos a llamar, a lo que hasta ahora conocíamos como la Sonsón-Dorada, como la Vía del Renacimiento.

Lo que ocurrió ese día, hace cinco años, fue, una muestra de lo que se vendría. Para empezar, mientras los habitantes de los corregimientos cercanos: Puerto Venus de Nariño, en Antioquia y Pueblo Nuevo, de Pensilvania, Caldas, engalanaron sus calles para recibir a los visitantes e hicieron todo lo que estuvo a su alcance para celebrar lo que sabían sería un evento histórico, ese mismo día se conocieron las ausencias de los grandes invitados.

El 9 de abril de 2006 el límite entre Antioquia y Caldas se llenó de alegría, los habitantes por un día, dejaron de pensar en sus muertos y comenzaron a soñar con la reparación colectiva

Lo que sería un evento con ministros y directores de unidades nacionales, terminó siendo un encuentro amistoso entre dos gobernadores y algunos funcionarios del gobierno. El Gobernador de Antioquia, consciente del estado de la vía, llegó  y salió rápidamente en helicóptero, solo quedaron las fotos y un papel firmado.

En un discurso breve escuchamos que un año,  solo UN AÑO,  faltaría para tener el cierre de la vía de ingreso a Nariño. ¡Van cinco y contando!. Al fin de cuentas, solo eran ochocientos metros, los mismos que hoy separan a la cabecera del balcón verde del resto de Antioquia.

Este es el estado actual de la vía luego de finalizar el frente de obra

Hoy, no solo no está pavimentado ese pequeño broche, sino que hace un par de meses  el consorcio constructor de la vía abandonó el frente de obra y ya se anunció una demanda por parte de la Gobernación de Antioquia para hacer cumplir lo pactado. Otra vez, seguimos esperando que se cumpla la promesa.

En cuanto a la vía, en la página oficial de la Unidad de Víctimas, se lee el plan de construcción la construcción de los 180 kilómetros que separan a Sonsón y La Dorada, 112 de Caldas y 68 de Antioquia, y está hasta la proyección financiera de los 250 mil millones de pesos que costaría la vía.

Ese día ambos gobiernos departamentales se comprometieron a que antes de finalizar ese periodo. Es decir, al 2020, estaría lista la obra, y otra vez, van un año desde que se venciera el plazo y seguimos contando. 

De vez en cuando algunos titulares de prensa nos hacen volver la esperanza: en junio de 2019 la vía fue incluida en el Plan de Desarrollo Nacional. En febrero de 2021, el Gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria volvió a anunciar un desembolso de recursos…

Sin embargo, la realidad hoy es que los casi 8,603 habitantes de Nariño, en Antioquia, siguen padeciendo en cada temporada invernal por la vía de acceso a su municipio. Hace menos de una semana, un derrumbe cerró el paso por dos días, lo que implica pérdidas para los productores agrícolas, que derivan sus sustento de la comercialización de productos.

Y no  solo es Nariño, es también la conexión entre el Suroriente con el  Centro del País, fue la primera vía de acceso entre Medellín y Bogotá y hoy, ante los deslizamientos y hundimientos de la banca en la autopista, sector San Luis, sigue siendo una conexión terrestre necesaria.

Hace más de dos décadas el Estado abandonó a Nariño y a Argelia en Antioquia, y Arboleda, Caldas.. Ante la ausencia y la incapacidad del Gobierno de protegerles como manda la Constitución, los habitantes pasaron a sufrir el mando de la entonces guerrilla de las Farc.  Hoy, cuando de nuevo la democracia se instauró en estas montañas, cuando las víctimas del conflicto ponen a marchar sus proyectos productivos, una vía digna no solo es un deseo sino una necesidad para comercializar sus productos y servicios. 

Desde Actualidad Oriente, comprometidos con el desarrollo de la región, esperamos parar este contador que se nos volvió costumbre cada año, con motivo de la conmemoración del Día de las Víctimas: recordar el día creímos en la reparación colectiva.

Seguimos a la espera de un estado garante de derechos para todos y todas.

 

Por: Carolina Pérez Ramírez, directora Actualidad Oriente