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La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas viene realizando una intervención en varios cementerios del Oriente buscando identificar CNI víctimas del conflicto, pues la cifran indican que sólo en esta región hay un reporte de 3.152 personas dadas por desaparecidas. Aquí les contamos la historia del proceso de identificación de William Heriberto Salazar Giraldo y de Amado de Jesús Garcés Hidalgo, hallados en el cementerio de Granada.

La bóveda de William Salazar por fin llevará su nombre

Durante 20 años, Luz Dary Cardona convivió con el rumor de que su esposo, William Heriberto Salazar Giraldo, fue inhumado como persona no identificada en una bóveda del cementerio de Granada. Llena de dudas, visitó el lugar en algunas ocasiones. Pero su incertidumbre terminó el pasado 18 de junio, cuando la Unidad de Búsqueda le entregó a la familia el cuerpo de este campesino.

William nació el 20 de febrero de 1969 en el municipio de Granada, Oriente de Antioquia. Vivía en la vereda La Linda con su esposa y sus cuatro hijos: Viviana, Edilson, Yury Alejandra y Camila. Trabajaba en la agricultura desde los 13 años, sembraba café, caña, maíz, frijol, yuca y plátano, y, en el tiempo libre, participaba en las actividades comunitarias de su territorio.

Así lo describieron sus familiares en una línea de tiempo. En esta, precisaron además que le gustaba usar sombrero, poncho y camisas abotonadas hasta la mitad. “Era un hombre espectacular, un hermoso papá, el cariño que nos daba era inmenso”, recordó Viviana, su hija mayor, quien tenía 9 años cuando desaparecieron a su padre.

El 20 de octubre de 2004 William salió de su casa y no regresó. Testigos de los hechos le contaron a Luz Dary que su esposo y otro campesino fueron asesinados y sus cuerpos trasladados al pueblo; pero la presencia de actores del conflicto armado que restringían la movilidad impidió que la familia llegara a Granada a identificarlo, por lo que fue inhumado como persona no identificada en la bóveda 69 de la galería San Juan.

Una bóveda sin nombre, un dolor de 20 años

“A los ocho días que a él lo mataron, vine al cementerio de Granada, le pregunté al sepulturero que dónde había quedado mi esposo, él me mostró y yo cogí un marcador y le hice la flechita para algún un día, al recuperar esos huesitos, saber dónde estaba. Donde señalé, ahí lo encontraron”, narró Luz Dary.

Paulo Serna, coordinador de la Regional Noroccidente de la Unidad de Búsqueda, precisó que con base en una investigación humanitaria y extrajudicial de varios años, la Entidad intervino el cementerio de Granada a fines de 2022, en desarrollo del Plan Regional de Búsqueda del Oriente Antioqueño.

“Este es uno de los tres cuerpos recuperados en el cementerio con una identidad orientada gracias a nuestros investigadores, quienes cotejaron las necropsias, los datos de aportantes de información y de las familias y diversas fuentes de información para que el Instituto Nacional de Medicina Legal pudiera determinar la identidad plena. Esta forma de investigación la venimos aplicando en distintos cementerios a nivel nacional y especialmente en el Oriente antioqueño, donde ya realizamos la segunda fase de intervención al cementerio de Cocorná y vamos para la segunda fase de intervención al cementerio de Rionegro”, explicó Paulo Serna.

El funcionario además reconoció el apoyo que recibió la Unidad de Búsqueda de parte de la organización de víctimas de Granada, la Alcaldía y la iglesia católica para posibilitar la búsqueda, recuperación y entrega digna de William.

Para la familia, el proceso con la Unidad de Búsqueda de la mano con Medicina Legal y las demás entidades es un parte de tranquilidad, expresó Viviana: “Ya sabemos que es mi papá, porque cuando estaba enterrado no teníamos la certeza de que era él, por eso no íbamos a orarle, porque donde no fuera él. Ese fue un dolor de 20 años, ahora, gracias a Dios y a la Unidad de Búsqueda nuestro sueño se hizo realidad y tenemos donde ir a visitarlo”.

Amado en vida, Amado de Jesús por siempre: un legado de amor a su familia

En una tarde lluviosa en el municipio de Carepa, en Antioquia, mientras el agua caía con fuerza sobre las calles empedradas llenas de charcos, Amado de Jesús vendía las morcillas que su madre le ponía en una charola. Ese día, el destino le tenía preparada una sorpresa particular y jocosa. Al escuchar las risas y gritos de sus amiguitos, que jugaban un partido de fútbol en una cancha improvisada, decidió unirse a la diversión y, entre patadas al balón y regates hábiles, Amado de Jesús lanzó un disparo potente que derribó la charola y dejó las morcillas esparcidas por la vía.

Sin perder la compostura, con astucia y rapidez, Amado de Jesús las recogió y las lavó con el agua de lluvia, convirtiendo así el percance en una anécdota alegre para recordar. «Así vendí todas las morcillas, incluso creo que quedaron mejores», cuentan a quienes le escuchaban esta historia de su niñez.

Amado de Jesús, según relatan su familia y la Corporación Reiniciar, que documenta casos de desaparición forzada a miembros de la Unión Patriótica, era un hombre generoso que disfrutaba compartir y ayudar a sus amigos y que, por motivos de seguridad, se desplazó de Urabá hacia Medellín. Allí, al cabo de un tiempo, recibió un terreno en el corregimiento de Santa Ana del municipio de Granada, en Antioquia.

Amado en vida, Amado de Jesús por siempre: un legado de amor a su familia
Foto: Comunicaciones UBPD

Cuando Amado de Jesús tenía 44 años, dejó de compartir con sus seres queridos. El 28 de agosto de 2001, a las ocho de la mañana, salió de la vereda La Estrella, del corregimiento Santa Ana, hacia Medellín, ciudad adonde viajaba constantemente.

Al no saber nada de Amado de Jesús, sus familiares emprendieron un viaje desde La Estrella hacia el cementerio ubicado en la cabecera de Granada, en busca de una pista que les revelara el destino de su ser amado. Al llegar, el sepulturero les indicó una galería donde reposaban los cuerpos de personas no identificadas entre los que podía estar el de Amado de Jesús.

Sin constatar la muerte de Amado de Jesús y sin recibir pistas concluyentes, la familia se desplazó a Medellín en busca de respuestas. Y así, por años, sus hijos continuaron la incansable búsqueda.

 

En el 2021, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) visitó el cementerio de Granada y, con ayuda del sepulturero, halló un registro del sitio de disposición del cuerpo de Amado de Jesús que llevó a los investigadores a la bóveda 104 del pabellón San Juan, pintada de blanco. Pero, en ese momento, para los familiares no fue posible establecer si allí estaba su ser querido. Después, la UBPD accedió a información no conocida por los buscadores. Con este avance, localizó a la familia y entabló con ella una serie de diálogos, en compañía de la Corporación Reiniciar.

En uno de estos encuentros, la familia manifestó su propósito de ser parte de la identificación y la entrega digna. Uno de los hijos proporcionó muestras de ADN para un análisis genético, con la esperanza de que el cuerpo fuera de su amado padre.

La Unidad de Búsqueda también contrastó los eventos relacionados con Amado de Jesús y la información recopilada sobre el contexto de conflicto armado vivido en Granada, que el Centro Nacional de Memoria Histórica identifica y refiere en el libro Granada. memorias de guerra, resistencia y reconstrucción: “Es un municipio emblemático de la guerra y de la paz (…) Granada fue un territorio, casi literalmente, devastado por la guerra. Sin embargo, no sucumbió y no lo hizo gracias a la capacidad de su gente y sus instituciones, quienes después de sortear la guerra debieron emprender rápidamente un proceso de reconstrucción física y social que hoy tiene como eje el reconocimiento de las víctimas y la memoria colectiva”.

Amado en vida, Amado de Jesús por siempre: un legado de amor a su familia
Foto: Comunicaciones UBPD

En marzo de 2024, la investigación humanitaria y extrajudicial de la Unidad de Búsqueda, el informe elaborado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y el acompañamiento permanente de la Corporación Reiniciar y de la familia permitieron concluir que el cuerpo sí correspondía a Amado de Jesús Garcés Hidalgo: un hombre de 44 años, de bigote poblado, tez trigueña, alto, delgado, de cabello negro y dentadura en buen estado.

Varios miembros de la familia de Amado de Jesús, que residen en Medellín, le expresaron a la UBPD el deseo de que su ser querido fuera entregado con dignidad y sepultado en el municipio de Carepa, lugar que lo vio crecer, reír y ayudar a su familia y amigos. A este homenaje que duró dos días y que contó con la presencia de amigos de la familia, la Unidad para las Víctimas y la Alcaldía de Carepa, se sumó Reiniciar, corporación que “destaca el liderazgo de Amado y su reconocimiento dentro de la Unión Patriótica. Esta entrega digna es muy importante para el colectivo de buscadores de personas desaparecidas forzadas de la Unión Patriótica, pues representa un símbolo de esperanza, justicia y verdad”.

Foto: Comunicaciones UBPD

En el encuentro, algunos amigos depositaron en el féretro de Amado de Jesús mensajes escritos por ellos. En un momento especialmente conmovedor, entonaron las letras de la canción emblemática de la Unión Patriótica, acto que simbolizó el afecto y el respeto que Amado de Jesús generó a lo largo de su vida.

Ahora, Amado de Jesús, amado en vida, amado por siempre, está en el cementerio de Carepa, muy cerca a la tumba de sus padres. Su familia ya tiene un lugar donde visitar y recordar esas historias bonitas que lo hacían un buen conversador y líder de su comunidad.

 

Por: Comunicaciones UBPD