
“Nos responsabilizamos y pedimos perdón a todos los pobladores del municipio de Nariño por las tomas guerrilleras”. Estas fueron las palabras de los excombatientes de las Farc ante unas 70 víctimas de la región páramo.
En el Encuentro por la Verdad, realizado por la Comisión de la Verdad en la sede de Asocomunal de Sonsón, los integrantes del partido Farc reconocieron hechos como secuestros indiscriminados en Sonsón, por medio de la práctica conocida como pescas milagrosas y reclutamiento de menores en Argelia, entre otros hechos que afectaron el tejido social de la región.
El representante de las víctimas de Nariño fue Fredy Orozco, quien en su relato revivió la toma guerrillera del 30 de julio de 1999, con un saldo de 17 personas fallecidas, cuatro de ellas menores de edad. “A partir de ese momento, el municipio permaneció doce meses bajo el control absoluto de las FARC, lo que hizo que los pobladores fueran estigmatizados como guerrilleros”.
Como consecuencia de estos hechos, en Nariño, entre 1993 y el 2005, la población pasó de 11mil a 6.800 habitantes, y según el Registro Único de Víctimas, 21.139 personas resultaron afectadas por el conflicto armado.
Jesús Mario Rojas, excombatiente del Frente Urbano Jacobo Arenas (Furja) de las FARC-EP y firmante del proceso de paz, conocido como Marcos, reconoció y pidió perdón por estos hechos, en especial la toma de 1999 a Nariño: “hicimos uso desproporcionado de la fuerza utilizando carros bomba y cilindros con explosivos, que produjeron grandes destrozos y daños no solo en el cuartel de Policía si no a casas de familias humildes y sus bienes, y que ocasionaron la muerte de civiles inocentes”.
Además, frente al reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en Argelia, Jesús Mario Rojas señaló: su ingreso a la organización privó a sus familias de los afectos del hogar, de su educación, de su trabajo en su parcela. Sabemos que en Argelia y en todo el territorio hay madres buscando a sus hijos y nos comprometemos a ayudar localizar y a ubicar restos para entregarlos a sus seres queridos”.
En el encuentro, al que también asistió Pastor Alape, delegado ante el Consejo Nacional de Reincorporación, también señaló: “pedimos sinceramente que nos perdonen por los miedos, las angustias, los dolores y las pérdidas humanas y materiales que les causamos, al reducir este territorio a las lógicas propias de la confrontación militar, es decir, de amigos y enemigos, enceguecidos por el miedo, la rabia, el odio y las dinámicas del control territorial”.
Previamente, la Comisión de la Verdad escuchó a la población por medio de entrevistas y encuentros con población y autoridades. Adicionalmente, se hizo un encuentro entre FARC y representantes de los municipios Sonsón, Argelia, Nariño y Abejorral, en donde operó el frente 47 de este grupo insurgente.
El acto también contó con la participación de los comisionados Alejando Valencia y Lucía González, quienes agradecieron a las víctimas su testimonio y su coraje para pedir verdad a los grupos armados y seguir buscando la paz; y a los excombatientes de FARC por el significado que tiene dar la cara a las víctimas, reconocer el mal causado y pedir perdón. Este es el primer reconocimiento territorial que realiza la Comisión de la Verdad en el país.
Del encuentro salen compromisos, entre ellos una propuesta con información para la búsqueda de personas desaparecidas, participar en acciones colectivas que favorezcan la reconciliación y la no continuidad y la no repetición del conflicto.
“El Encuentro por la Verdad constituye un paso fundamental en el proceso de convivencia y reconciliación por el que se viene trabajado en el territorio durante décadas y, como lo dijeron los participantes, debe continuar”, señaló por medio de un comunicado la Comisión de la Verdad.





























