
La caseta comunal de la vereda El Boquerón, en el municipio de San Francisco, donde por años los grupos armados intimidaron a la población y causaron desplazamientos, vuelve a ser, 14 años después, un sitio de referencia para los procesos comunitarios.
“En el mismo sitio donde hace 14 años la guerrilla los reunió para anunciarles un plazo de 24 horas para abandonar la zona, los habitantes de la vereda El Boquerón vuelven a congregarse. Esta vez no se alistan para desplazarse, sino para conocer la caseta que los integra como comunidad” indicaron desde la Unidad de Víctimas, una de las entidades que acompañó el proceso.
Frente al tema, Norberto de Jesús Morales, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda El Boquerón, dijo que “gracias a la reparación colectiva que llevamos con la Unidad para las Víctimas logramos nos construyeran esta caseta comunal, porque con el conflicto se acabó todo, y ahora volvemos a renacer de nuevo y con esta obra la gente se entere y se alegre de estar de nuevo en la vereda”.
En la reconstrucción de la caseta, que había quedado inservible tras los desplazamientos obligados por las Farc, se invirtieron 100 millones de pesos. En este espacio las 19 familias que han regresado a El Boquerón podrán volver a realizar reuniones de la Junta de Acción Comunal para concertar soluciones, conmemoraciones y todas las actividades sociales de beneficio para la comunidad.

“Aquí la guerrilla llenó esto de minas por todas partes cuando llegaron las tropas. Luego de desplazarnos me tocó entrar por el monte porque la vía estaba minada y en el año 2008 pedimos el desminado, que nos ayudó mucho para que la gente se animara a regresar sin tanto temor” dijo Carlos Albeiro Ciro, uno de los primeros campesinos en regresar.
Por su parte, María Clara Espinosa, líder del proceso de la UARIV, aseguró que “la caseta significa poder continuar la reconstrucción de su tejido social para recuperar sus actividades comunitarias, porque el conflicto armado afectó sus organizaciones sociales que están recuperando”.
Por: Óscar Morales Orozco
Imágenes: Cortesía




























