
La casa que por años fue escenario de la violencia en el corregimiento El Prodigio y centro de operación de los grupos paramilitares, ahora es centro de resiliencia y símbolo del resurgimiento gracias al Fondo para la Reparación a las Víctimas, entidad que entregó el inmueble para el disfrute de la comunidad.
El cambio del uso del bien, comenzó hace más de cinco años, cuando los colectivos y grupos de artes y cultura, se tomaron los slaones y los llenaron de arte y vestigios de la tribu Pantágoras, que antes habitó la zona. “Ya no se conoce como la casa del terror de El Prodigio, sino como la casa de la cultura y la esperanza”, afirma con entusiasmo Arnulfo Berrío, un líder comunitario.
La edificación, que originalmente fue construida por orden de Oliverio Isaza, alias Terror, uno delos antiguos jefes del Bloque Magdalena Medio de las Autodefensas, fue entregada en 2010 por la Fiscalía General de la Nación al Fondo para la Reparación de las Víctimas y luego de varios años sin uso, en el 2014 la Junta de Acción Comunal pidió el inmueble para el desarrollo de actividades.
Con la cesión en comodato, además de consolidarse como la “casa de la cultura y la esperanza”, servirá como centro de acopio para los cacaoteros de la región y un sitio referente del encuentro social y el resarcimiento de los derechos de las víctimas que reconstruyen sus proyectos de vida y lideran El Prodigio de resurgir con resiliencia y sin violencia.




























