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El Oriente Antioqueño tiene hoy la oportunidad más grande de los últimos años, y es tener en el Senado de la República a un oriental que ha nacido, crecido y ejercido su vida pública en nuestra región; se llama Esteban Quintero, es el hijo del líder rionegrero Rubén Darío Quintero y ha demostrado desde la Asamblea Departamental y la Cámara de Representantes, que no fue elegido para llegar a “calentar un asiento” sino para visibilizar las necesidades de Antioquia y trabajar por ellas.

Así lo ha demostrado, y de sus gestiones hoy todos podemos dar fe; basta con transitar por la doble calzada entre Rionegro y el Aeropuerto José María Córdova, caminar por los puentes peatonales instalados en Guarne y El Santuario, ver como están terminando de ampliar y remodelar la sala de urgencias del hospital San Juan de Dios de Rionegro, las vías terciarias pavimentadas, las viviendas construidas y los colegios remodelados.

El listado podría continuar pero no se trata de hacer un informe de gestión, sino de reconocer en el joven político su capacidad de trabajo desde el Congreso de la República, pues desde allí también ha impulsado leyes como la del PAE que le brinda alimentación escolar a los niños y adolescentes durante todo el calendario; con la estampilla pro-hospital los hospitales públicos de Antioquia pueden recibir hasta 400 mil millones de pesos o que las Juntas de Acción Comunal puedan contratar hasta una menor cuantía para que sean ellas quienes ejecuten los proyectos de sus veredas.

De estos hechos podemos decir que el responsable es Esteban Quintero. Una gestión admirable para un joven de tan solo 35 años, que ahora aspira a ser Senador de la República por el Partido Centro Democrático. Las abuelas suelen decir “desde el desayuno se sabe que va a hacer el almuerzo” y con la disciplina, carácter y transparencia de Esteban Quintero, sabemos que el Oriente Antioqueño tendrá una voz fuerte en el Senado, que velará ahora no solo por el departamento de Antioquia, sino por todo el país. Ojalá que al candidato le vaya muy bien, porque de lo contrario tendremos que decir “¿y ahora quien podrá defendernos?”